Los inmuebles aumentan la rentabilidad ajustada al riesgo de una cartera de inversión diversificada y constituyen una buena protección frente a la inflación.
Según un estudio sobre asignación de activos realizado por Cadre, la plataforma estadounidense de inversión inmobiliaria, la inclusión de inmuebles comerciales en una cartera de inversión contribuye a: (a) reducir la volatilidad, (b) obtener mayores rendimientos ajustados al riesgo y (c) protegerse contra la inflación.
La empresa de tecnología financiera con sede en Nueva York comparó el rendimiento de las acciones, los bonos y los activos inmobiliarios privados estadounidenses durante los últimos 20 años y analizó las ventajas de incluir activos inmobiliarios en diferentes proporciones junto con acciones y bonos.
La principal conclusión es que la incorporación de activos inmobiliarios a una cartera tradicional ayudó a los inversores a lograr un perfil de riesgo-rentabilidad más estable a lo largo del tiempo, al tiempo que les proporcionó unos ingresos reales que, históricamente, superaron a la inflación. En concreto, la rentabilidad de los activos inmobiliarios privados superó a la inflación en aproximadamente un 6 % en todos los entornos inflacionistas.